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jueves, 31 de enero de 2019

invitacion


La Habana, 1 de enero de 2018
A: Vladimiro Chiattone 
Presidente de la Fundación ATALYC 

De: Justo R. Fabelo-Roche PhD
Coordinador General del Centro de Desarrollo Académico en Drogodependencias Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

Asunto: Invitación a brindar un seminario sobre Acompañamiento Terapéutico en
La Habana, Cuba

Por medio de la presente le curso una invitación oficial a nombre del Centro de
Desarrollo Académico en Drogodependencia y del Capítulo de Estrés y Salud Mental de la Sociedad de Neurociencias de Cuba para que imparta un Seminario sobre Acompañamiento Terapéutico en La Habana, Cuba.
Este evento científico se prevé tenga lugar durante los días 28, 29 y 30 de octubre de 2019 y servirá para afianzar el creciente interés que despertaron en Cuba acercamientos anteriores al Acompañamiento Terapéutico como forma específica de contribuir a la rehabilitación del paciente mental crónico y la adherencia a los tratamientos.
Todo lo cual le comunico para su conocimiento y efectos pertinentes.
Con saludos cordiales,


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Dr. C. Justo Reinaldo Fabelo-Roche
Coordinador General CEDRO
Universidad de Ciencias Médicas de La Habana
 

miércoles, 30 de enero de 2019

El Acompañante Terapéutico respecto del conocimiento, la significación y el deseo (de acompañar) - Por Daniel Katz -


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 El autor propone pensar la cuestión de “qué es un acompañante terapéutico”, como una pregunta en elaboración. Buscando definiciones orientadoras, se encuentran conceptos que nos llevan al terreno del trabajo interdisciplinario, al campo de la salud, los dispositivos, lo cotidiano, lo terapéutico y el psicoanálisis.
 Introducción: algunas referencias
  En una entrevista a Gustavo Rossi, del 19 de Julio de 2017 “El AT es un nexo, articulador, entre lo clínico y lo comunitario” (1), el experto en AT, describe la práctica como dadora de contenido terapéutico a lo cotidiano y como dependiente de un proyecto terapéutico orientador:
 “... Un pilar: el AT va a darle un contenido terapéutico a situaciones de esa vida cotidiana, como planteo en mi libro (AT: Lo cotidiano, las redes y sus interlocutores), a actividades de la vida diaria, en la medida en que su función se delimita en forma artesanal en relación a una estrategia terapéutica, a un proyecto terapéutico que orienta esas situaciones… como pueden ser el momento de un desayuno, una caminata en la ciudad, una salida recreativa, el momento de la cocina para preparar la cena, la previa al irse a dormir por ejemplo cuando aparece el acelere del maníaco, la angustia, el insomnio y la soledad que desespera en ciertos casos...” 
   En un artículo de una pionera conceptual del AT, Susana Kuras de Mauer,
“Acompañamiento Terapéutico, su valor como dispositivo”, en la Imago Agenda (2),
es taxativa en cuanto al AT como dispositivo:
 “... En distintos momentos pensamos al acompañamiento como un aporte complementario al trabajo psicoterapéutico y psiquiátrico, como un agente en Salud Mental, como parte de un tratamiento de abordaje múltiple.
 ... La imagen de ser el comodín del mazo, que interviene con voluntad y entusiasmo llenando huecos, sin encuadre (aparente) ni reglas del juego, incrementaron la desconfianza en los posibles aciertos de la indicación terapéutica. Más aún, debilitaron la valoración y el reconocimiento de lo original de su aporte,...
 Si hoy fuésemos sorprendidos con la pregunta, que pese a los años transcurridos, retorna con insistencia, podríamos aventurar como respuesta: el acompañamiento terapéutico es un dispositivo... “
   Nuevamente lo define el Lic. G. Rossi en uno de sus textos (3), de manera más técnica:
 “El AT es un recurso clínico especializado que opera desde un abordaje psicoterapéutico. En forma articulada con el profesional o el equipo terapéutico que lo indica”.
  Para finalizar este breve recorrido, en un intento de reunir el AT con el psicoanálisis lacaniano, Mauricio Castejón Hermann se pregunta, en su libro Acompañamiento terapéutico y psicosis (4):
 “¿Habría una teoría del método para el AT?... un acompañante terapéutico atravesado por la ética del psicoanálisis, se confunde con la misma perspectiva determinada por el tratamiento padrón. Hay especificidades entre ambos ‒AT y clínica stricto sensu‒ pero también hay fuertes puntos de contacto...
 El AT, sus raíces y sus avances teórico-clínicos no se apartan del movimiento de substitución de los manicomios, a la vez que no es posible afirmar que la invención del AT esté separada de la reforma psiquiátrica. Ahí se creó una especificidad importante: alguien que desempeñara la función de acompañar al loco en su errar por los espacios de la ciudad. Eso es acompañamiento, eso es terapéutico.”
Despojo y desconocimiento
  Particularmente, pienso que la región de donde debe salir la definición, es desde el corazón de la práctica misma, esto es, la experiencia del acompañar. En estas enunciaciones, así al pasar, cuesta leer algunas huellas de tal experiencia, lugar de donde puede salir una luz más radical al respecto. ¿Qué es de la experiencia en sí?
   El Acompañamiento Terapéutico no es sin el acompañante y su acompañado, sin sus singulares experiencias, su paso por ella. Y como en toda experiencia, se tiene una idea de cómo se entra en ella, pero ninguna idea de cómo se sale. Y con suerte, lo que entra no es idéntico a lo que sale.
   Nadie nace siendo acompañante terapéutico. Incluso, la capacitación en el mejor de los casos, le aporta un saber, un conocimiento y un título que significan un plus, un más. Por el contrario, adelanto que en el AT, no se trata de un plus, si no, de haber padecido un despojo y haber arribado a un desconocimiento.
 La distancia de sí
   En principio, el acompañante terapéutico, es una persona como cualquier otra, pero con un deseo específico: acompañar, y que ese acompañar tenga algún tipo de efecto sobre el acompañado. La sorpresa, si se ha pasado por la experiencia, es que algo le ha acontecido también al acompañante, algo le ha vuelto bajo la forma de un distanciamiento.
   Entonces voy a intentar algunas definiciones en este sentido, esto es, no desde la capacitación ni lo interdisciplinario, no desde el deseo de curar, no desde el deseo de que las cosas anden bien o lo mejor posible. Voy a empezar postulando que un acompañante terapéutico es aquél que gracias a su propia experiencia como acompañante, ha logrado tomar una distancia de sí.
   Generalmente vivimos en la necesidad arraigada, del "conocimiento de sí mismo" y de las significaciones inequívocas, del sentido común, consensuado. Necesitamos la costumbre y el hábito, lo cotidiano pautado, reglado, significaciones inmóviles que nos garanticen la comunicación, que nos aseguren nuestra identidad para con nosotros mismos y para con el otro. Preferimos que nada cambie.
   Abrazamos el reino del consenso, donde las palabras detienen el movimiento del mundo. Necesitamos acatar lo establecido por los discursos amos, que nos mantienen en una zona de término medio.
   Para un acompañante terapéutico, que alguna o varias veces haya hecho una verdadera experiencia de acompañamiento, lo inamovible es inviable, pues está expuesto constantemente a la dinámica del padecer psíquico, de la locura, que desmienten profundamente las significaciones establecidas.
   Un acompañante terapéutico es alguien que ha llegado a desconocerse. Esto es, ha luchado contra el peso de su personalidad, de su identidad, detrás de las que se esconde un ideal y una ilusión de “no-falla”, como percepción de sí mismo y de los otros. El Acompañamiento Terapéutico nos proporciona la posibilidad de, cada tanto, desconocernos y percatarnos de la distancia que hemos logrado con respecto a nuestros propios afectos e identidad.
 Lo urgente
   El acompañante comienza a serlo cuando ha logrado poner entre paréntesis la urgencia, el deseo y el furor de curar, para transformar aquello que lo urge, en elemento de espera, de trabajo y escucha paciente. Y eso que lo urge, no lo atrapa por su faz presumiblemente objetiva. Porque sabe, tiene la convicción de que ello está en devenir, en formación, no acabado.
  Para el acompañante, prima la subjetividad sobre la objetividad. Y lo subjetivo, justamente es lo que está en constante re-definición. Esto involucra al acompañante en todo su quehacer, su práctica de diversas maneras.
   Ahí están los informes de un acompañante, que nos brindan la posibilidad un apartado del tipo “Observaciones”, cuya finalidad es comunicar, transmitir la modalidad en que algo es “experimentado, vivido” por el acompañante, y no la supuesta objetividad de ese algo.
Lo literal vs. una nueva significación
   El acompañante es alguien que se ha enemistado con lo literal, y por ende, con lo inequívoco y objetivo. Las significaciones estancas, petrificadas, inmóviles, coaguladas, le son extrañas, sospecha de ellas. Lucha contra las significaciones universales, descree del “para todos”, por ende, deplora lo habitual, el hábito, como matriz de significación detenida, consensuada, de una vez y para siempre. Si toda significación está cristalizada, ya no hace falta cuestionar ni re-definir ni re-pensar nada.
   Lo literal ya no permite entender nada, no deja hueco que haga lugar a las significaciones por venir. Podemos poner en serie la costumbre, lo habitual, el para todos, y lo literal.
El acompañante, si lo es, está a la espera de una significación nueva, alternativa, que desmienta a las significaciones para todos, las significaciones del sentido común.
Abrir la distancia
   Cuando nuestro acompañado nos sorprende con la irrupción de una palabra, de un dicho imprevisto, una invención descabellada, ¿cómo nos reflejamos en eso nuevo que emerge, en esas palabras que derriban el sentido común?
  Así, la locura es el espejo inesperado en el que nos miramos, del que emana una significación Otra que echa por tierra nuestro ideal de identidad al que siempre aspiramos, desplegando ante nosotros lo inaudito: que el mundo no tiene una significación acabada, y que toda significación, no se detiene, está en proceso.
   Acompañar es resistirse a que el acompañado quepa en un diagnóstico, lo que conlleva la presunción de que el mundo no entra en el molde del lenguaje. Abrir la distancia entre el diagnóstico y nuestro acompañado, es parte del éxito de un Acompañamiento Terapéutico. Porque la locura misma nos muestra la ambigüedad de la relación entre los hechos, las cosas y el lenguaje.
   El mundo no se detiene en los conceptos, en el lenguaje. El acompañante espera la emergencia de esta oscuridad, de este punto opaco en el sentido. Y esta relación entre la oscuridad del sinsentido y el sentido, enriquece y le da espesor a nuestra propia relación con el lenguaje, con la palabra. Permite tanto al acompañado como al acompañante una convivencia en la palabra, difícil de sostener en otro ámbito.
   Tal vez, en muchas ocasiones, para el acompañante terapéutico, ser el blanco del rechazo, del desconocimiento, del desprecio, por parte de la comunidad médico-psiquiátrica, tenga su asidero en el campo de las significaciones, porque la sintomatología (esto es, el estudio de los síntomas) y el diagnóstico, tienen vocación de congelar las significaciones en pos de un comunicar, tienden al axioma, al saber, a la objetividad, al consenso.
   Mientras que el acompañante siempre está de cara a la singularidad, al no saber, a la espera de la emergencia de lo subjetivo, de lo no dicho, de lo dinámico en su despliegue o en su repliegue.
Citas:
 (1) Entrevista a Gustavo Rossi, “El AT es un nexo, articulador, entre lo clínico y lo comunitario” en www.elpsitio.com.ar, 19 - 07 - 2017
(2) “Acompañamiento Terapéutico, su valor como dispositivo”, por Susana Kuras de Mauer – IMAGO AGENDA http://www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=1491
(3) Rossi, G.: Acompañamiento Terapéutico. Lo cotidiano, las redes y sus interlocutores, Bs. As., Ed. Polemos, 2007 (2da Edición 2010).
(4) Acompañamiento terapéutico y psicosis (2015) – Mauricio Castejón Hermann


XII Congreso Internacional de A.T. y seminario en Cuba

Detalle de Viaje
4 días en Mexico
Salimos el 22 / 10 de EZEIZA a las 23:10 HS – Llegamos a MEXICO el 23/10 a las 07:10 HS
Incluye: Aéreo hasta México. Traslado desde aeropuerto hasta hotel y desde hotel a  aeropuerto.
4 Noches de Hotel en MEXICO: ingreso el  23 / 10 salida el 27 / 10 (desayuno incluido)
del 24 al 26 de octubre Congreso Internacional (monto Incluido)
Opciones para el día de llegada (23/10) a definir:  visita al “Centro Golondrinas”, o al “Centro Montealban” o Encuentro con estudiantes del proyecto Morelos UNAM.

4 días en La Habana
Salimos y llegamos el 27/10. 
Incluye 4 noches de hotel con desayuno. Traslados  desde aeropuerto hasta hotel y desde hotel a  aeropuerto.
Visa de Cuba.
Total:  usd 1800 + USD 70 (congreso mex)  30 dlrs

VAMOS????

sábado, 13 de octubre de 2018

Acompañantes Terapéuticos de Ensenada

ATENCIÓN ACOMPAÑANTES TERAPÉUTICOS DE ENSENADA!!!. El día martes 23 de octubre,a las 18:00 hs,en el Club Pueblo Nuevo ( Don Bosco y 25 de Mayo), se inaugura un espacio para nosotros,un espacio propio donde el Acompañamiento Terapéutico es el eje central,un espacio creativo,de intercambio tanto de experiencias como de saberes,un espacio de reflexión y Por que no??? Un espacio de contención.
A cargo del profesor y Acompañante terapéutico Vladimiro Chiattone,te invitamos  a participar de manera absolutamente GRATUITA!!!

viernes, 12 de octubre de 2018

La clínica del acompañamiento terapéutico (AT) San Pablo Por Prof. Dr. Maurício Castejón Hermann

La función clínica del Acompañamiento Terapéutico (AT) aparece originalmente como una respuesta a la necesidad de encontrar nuevos dispositivos de cuidado para los pacientes con graves disturbios emocionales. Hoy esta práctica ya no se reduce a brindar asistencia para las tareas cotidianas de los enfermos sino que, se ha consolidado como un enriquecido dispositivo grupal donde los profesionales actúan con un equipo de enfoque múltiple. El AT devino un montaje clínico que alienta los recursos del sujeto.

Es de fundamental importancia que el trabajo en equipo se establezca, para que la heterogeneidad y la cooperación de los profesionales involucrados en el caso sean mantenidas, a fin de que el paciente perciba la existencia de un red de profesionales articulados.
Este artículo [2] describe los cambios ocurridos en la función del acompañamiento terapéutico (AT), desde su origen, analizándole por el bies estrictamente asistencialista e integrado a una equipo de abordaje múltiple. Consideramos, ya de antemano, que este equipo debería ser establecida, a priori, también bajo una nueva visión de la función de este agente de la salud, que viene actuando de una manera desvinculada de los equipos de los centros de salud, estableciendo colaboración con los psiquiatras para trabajaren con los pacientes que tienen graves comprometimientos emocionales.
La creación de la función clínica del AT tiene origen en una necesidad institucional, como Eduardo Kalina y colaboradores nos revelan, debido a los fracasos verificados en los tratamientos de pacientes con graves disturbios emocionales. Según Mauer y Resnizky, el AT se definió como una función específica integrada a un equipo de abordaje múltiple cuyas responsabilidades de cada dispositivo clínico son asimétricas e interdependientes. Es de fundamental importancia que el trabajo en equipo se establezca, para que la heterogeneidad y la cooperación de los profesionales involucrados en el caso sean mantenidas, a fin de que el paciente perciba la existencia de un red de profesionales articulados y con la capacidad de contención frente a la “dispersión” inherente a los fenómenos psicóticos.
El trabajo clínico del AT – debe quedar claro – no se hace de manera aislada, lo que indica la necesidad de que el profesional este inserto en un equipo, de manera a garantizar una mejor definición de su función en cada caso. Un equipo de tratamiento para los pacientes con graves compromisos emocionales debe constituirse con al menos dos profesionales ocupados con el paciente y con su entorno familiar. Es importante destacar que el equipo debe tener un buen mecanismo de cooperación y fluidez de la información [3], así como también explicitar al paciente y su familia que la comunicación entre los profesionales es necesaria y frecuente.
El origen del AT está atado a una historia institucional que es en sí mismo una marca fundamental que caracteriza la función descrita por Mauer y Resnizky. Tomemos una cita de los autores: “Al establecer un contacto cotidiano con el paciente, el Acompañante Terapéutico podrá obtener informaciones fiables sobre el comportamiento del paciente en la calle, sobre los vínculos que mantiene con los miembros de la familia sobre el tipo de personas con las que prefiere relacionarse y sobre las emociones que lo dominan. Registrará, también, conductas llamativas en la vida cotidiana en relación a la alimentación, al sueño, a la higiene personal. Todo esto ayudará, en menos tiempo, a una comprensión global del paciente por el equipo y servirá como un indicador de diagnóstico y pronóstico de un valor inestimable “(Mauer y Resnizky, p.63, 1986).
Sin embargo, defendemos la idea de que la formación psicoanalítica contribuya para la actuación del profesional y consideramos de suma importancia que el AT independiente tenga una “mirada institucional”, que comprenda las características específicas de dispositivos clínicos que compongan la arquitectura terapéutica institucional del tratamiento.
La función del AT, en la forma descrita anteriormente, se constituyó en un contexto de dependencia institucional “Su trabajo no puede lograrse de manera aislada. Se inscribe dentro de un equipo “(Mauer y Resnizky, p.64, 1986). El AT asume la responsabilidad de recopilar informaciones sobre la vida del paciente para el equipo que lo asiste. Así, la función está limitada a la necesidad de la institución de prolongarse hasta los espacios de circulación del paciente afuera del espacio institucional. Inicialmente, el AT también tenía como tarea llevar a cabo procedimientos asistenciales tales como ayudar al paciente a cuidar de su higiene personal, a realizar tareas domesticas, a ir al banco, ayudar a proporcionar documentos, entre otros.
Después de treinta años desde el establecimiento de la función, se percibe que el AT ha registrado cambios significativos. Hay una proliferación de grupos y de profesionales independientes que actúan sin vínculos institucionales con un equipo de enfoque múltiple (específicos de los centros de salud o montajes institucionales de tratamiento). Ello cambia radicalmente el papel de AT y en ese sentido se requieren nuevas teorizaciones capaces de anclar sus actividades. Más que eso, se percibe que la práctica del AT no se ha limitado a un área de conocimiento, lo que crea aún más confusión sobre la función clínica, una vez que es común ver a los estudiantes de medicina, educadores, terapeutas ocupacionales y otros profesionales de la área de la salud involucrados con esta práctica, basados en la creencia de que se trata solamente de circular con un paciente psicótico en los espacios públicos y comunitarios.
De esta manera, es de gran importancia la presentación de los conceptos específicos de este dispositivo, oriundos desde la práctica clínica, como hemos visto ocurrir hoy. No es un problema que otros profesionales elijan el Acompañamiento Terapéutico como ejercicio profesional. Sin embargo, defendemos la idea de que la formación psicoanalítica contribuya para la actuación del profesional y consideramos de suma importancia que el AT independiente tenga una “mirada institucional”, que comprenda las características específicas de dispositivos clínicos que compongan la arquitectura terapéutica institucional del tratamiento. La relación con un paciente psicótico es muy intenso y difícil de soportar, por lo que requiere de estrategias y construcciones que permitan superar situaciones de crisis. El AT independiente puede incluso hacer uso de la “mirada institucional” para tejer, en cada caso, una red de profesionales pertinentes a las singularidades en juego, lo que reafirma el aspecto institucional de la clínica autónoma. En este punto, cabe concordar con Mauer y Resnizky en lo se refiere a la dependencia del AT independiente de otros profesionales, siempre está, por lo menos, ligado a un psiquiatra.
Podríamos decir que, ahora el AT honra a la institución al actuar como un “agente articulador” de los profesionales involucrados en un caso. Este nuevo atributo depende de conocer, buscar e investigar “quien es” el sujeto psicóticos en cuestión.
Cuando hablamos de la posibilidad del AT autónomo de “tejer una red de profesionales involucrados en un caso”, tomamos a este profesional como “el idealizador del proyecto terapéutico”, lo que va mucho más allá del aspecto asistencialista dado a la función tradicionalmente. Podríamos decir que, ahora el AT honra a la institución al actuar como un “agente articulador” de los profesionales involucrados en un caso. Este nuevo atributo depende de conocer, buscar e investigar “quien es” el sujeto psicóticos en cuestión. Según Freud, un brote equivale a un intento de construcción de una realidad menos insoportable, tal como una mucho menos insoportable, como se trabajó en el caso Schreber, a partir de lo cual inaugurase una dimensión ética del psicoanálisis frente al delirio: en lugar de eliminarlo, escucharlo. De este modo, la enseñanza freudiana direcciona el AT al uso del concepto de escucha clínica psicoanalítica.
El proyecto terapéutico que se aplicará dependerá, a su vez, de la formación psicoanalítica, ya que es la escucha clínica psicoanalítica la que ofrece instrumentos pertinentes para que se conozca el sujeto psicótico. Como dicen los franceses en el juego de palabras, Queta d’un sujet, un sujet d’enquête (en la búsqueda, en la investigación de un sujeto). De qué modo Lacan nos habituó a escuchar a un psicótico? ¿Qué es que lo hice entrar en brote? ¿Cuál fue la producción en su delirio, durante el brote? ¿Qué le permitió salir del brote? ¿Cómo vive este sujeto, el borde de la locura, sin caer en el agujero de la psicosis? ¿ De qué manera el pude estabilizarse? Estas son preguntas fundamentales para reconocer los recursos disponibles al paciente en un determinado momento del proceso clínico.
…Se habla de la apuesta a los recursos de un sujeto, que se ubica en la tenue frontera entre la experiencia del brote psicótico y la estabilidad.
Es evidente que el AT y el análisis individual de los psicóticos son dispositivos clínicos distintos, aunque ambas prácticas se basan en la escucha psicoanalítica. En la especificidad del AT, la escucha clínica sirve como herramienta de reconocimiento del sujeto psicótico, en un momento dado del proceso clínico. Son informaciones importantes, una vez que cualquier direccionamiento del proyecto terapéutico exige el reconocimiento de las condiciones y las posibilidades presentadas por el paciente, incluso en lo que es relativo a la construcción de un montaje institucional de tratamiento. En otras palabras, se habla de la apuesta a los recursos de un sujeto, que se ubica en la tenue frontera entre la experiencia del brote psicótico y la estabilidad.
[2] - Estas reflexiones están presentes en la tesis de doctorado titulada "Acompañamiento Terapéutico y psicosis: un Articulador del real, simbólico y imaginario", bajo la orientación de Prof. Dra. Rosa Miriam Debieux.
[3] - Según Ciacci (1998), la fluidez de un equipo de tratamiento puede ser teorizada por medio del concepto de pratique à plusieurs (práctica entre varios), lo que implica que el conocimiento de uno no exime de la necesidad del saber del otro, porque sólo así no se produce la cristalización de un miembro del equipo en la posición de líder o detentor del "saber primordial” sobre el paciente. Lo que debe estar en cuestión es el deseo de cada uno de los miembros del equipo de tratar el paciente de manera inventiva. En otras palabras, cada miembro del equipo debe ser tocado por el "no saber", que todo caso moviliza, estimulándose un hacer clínico movilizado por el deseo, bajo lo cual se centra la tensión inherente a la relación entre el tejido institucional (cuerpo técnico), los deseos singulares, los integrantes y las relaciones con la con la clínica.

jueves, 11 de octubre de 2018

ATALyC vuelve a Comodoro Rivadavia


El próximo 10 de noviembre , volvemos a Comodoro Rivadavia con estas 2 propuestas, mas que interesantes, como siempre desde ATALyC tratamos de contextualizar nuestra practica en un sentido latinoamericano, donde vamos llevamos la voz de colegas de toda América y en este caso, agregamos la voz de España, estas 2 charlas han sido declaradas de interés legislativo, la propuesta es hablar de Acompañamiento Terapéutico, y sera reflejado en el próximo numero de Antipodas, los esperamos!!!