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martes, 3 de abril de 2018

LECTURA N° 5


ENCUADRE ABIERTO Y CLÍNICA DE LO COTIDIANO[1]

Leonel Dozza de Mendonça[2]
            Solemos decir que el Acompañamiento Terapéutico tiene lugar en los ámbitos comunitario, domiciliario-familiar y cotidiano del paciente, pero quizá no somos del todo conscientes de en qué medida ello problematiza todo lo relacionado con el rol, tarea, encuadre e intervención.
Respecto al encuadre, sostengo que se trata de un encuadre ambulante y abierto, aunque en este contexto me ceñiré a la noción de encuadre abierto pensado desde la Clínica de lo Cotidiano.
En la consulta, así como en prácticas grupales en instituciones, etcétera, por lo general se opera desde un “encuadre cerrado”, en el sentido de que la intervención se dirige exclusivamente a la persona o grupo en cuestión y, a la vez, el terapeuta o coordinador trata de cuidar para que terceros no intervengan, para que no interrumpan la sesión o no “molesten”. Concretamente,  en el encuadre cerrado las puertas suelen estar cerradas.
En cambio, en la Clínica de lo Cotidiano operamos desde un Encuadre Abierto, tanto hacia dentro como hacia fuera. Aquí no siempre hay puertas y las que hay suelen estar entreabiertas… aunque a veces con el cartelito de “no molestar”. En este sentido, quisiera analizar algunas situaciones en que:
            1) La intervención del Acompañante va dirigida a algún elemento del contexto inmediato del paciente (vecino, amigo, camarero); y
            2) Las personas del contexto participan en el Acompañamiento Terapéutico.


Encuadre Abierto hacia fuera

            Si bien es cierto que sería megalomaníaco pretender alterar el contexto del paciente, el encuadre del Acompañamiento Terapéutico contempla la intervención selectiva y limitada sobre algunas personas del contexto en que el paciente está inserto.
            Por lo general, no se trata tanto de organizar un encuadre formal para intervenir de forma sistemática ante tales situaciones, ni de convocar reuniones con las vecinas de la derecha y de la izquierda (si bien, según el caso, esto se puede hacer). En este contexto quisiera destacar las intervenciones que tienen lugar en el ámbito de situaciones cotidianas.
             Sereno (1996) cuenta la anécdota en que estaba con un paciente esquizofrénico (Pedro) en el portal del edificio donde éste vivía. Pedro les preguntaba a unos chicos si ellos tenían padre. Ninguno le hizo caso, pero el portero se fue aproximando poco a poco mientras barría la acera. Pedro le preguntó si tenía padre:

Dirigiéndose a mi, [el portero] preguntó si desde que conozco a Pedro él siempre fue así; o si era diferente, y ahora está peor. Dice que Pedro es el loco más loco que él conoce. "Pregúntaselo a él", dije. Pedro contestó: "¡¡No!! Antes yo era mucho peor. ¡Ahora estoy bien, muy bien!" Sin saber qué decir -y aparentemente con muchas dudas-, el portero decidió volver a su escoba. (Sereno, 1996, 169, trad. y corch. LDM)
            Aquí se puede observar algo que sucede con cierta frecuencia, a saber: que alguien le pregunta al Acompañante acerca del paciente; no sólo como si éste no fuera capaz de hablar de sí, sino también como si no estuviese presente o no existiese. Ello tiene que ver con la existencia fantasmática en la psicosis, debido en gran medida a las actitudes que las personas en general suelen adoptar ante el psicótico.
            Suele hablarse de la incapacidad del psicótico en lo que se refiere a la terceidad. Sin embargo, en la anécdota dicha dificultad aparece en el portero, quien invita la Acompañante a una relación dual basada en la exclusión del tercer elemento. Invitación seductora, dado que pone a la Acompañante en el lugar de la que sabe y habla del psicótico y por él. Pero también una invitación excluyente, dado que tiende a anular la presencia y la voz de Pedro.
            Ello hace recordar los planteamientos de Foucault (1964) acerca de la Época Clásica, en la cual la razón (portero) habla con la razón (Acompañante) acerca de la sinrazón (paciente). Quiere saber de ella, pero sin mirarla ni escucharla.
            Con un gesto sencillo la Acompañante hace una intervención bastante precisa: "Pregúntaselo a él". Ante la renuncia de la Acompañante a participar en aquél vínculo en que la razón habla con la razón acerca de la sinrazón, el portero se va confundido, pero quizá sabiendo que Pedro podía hablar.
            Desde el relato de la anécdota no es posible evaluar el posible efecto de esta intervención; pero basándome en otras situaciones similares diría que, en mayor o menor medida, es posible contribuir a resignificar las imágenes que las personas (porteros, camareros, vecinos) tienen del paciente, así como determinados vínculos alienantes que se organizan en función de tales imágenes.
            Además, y partiendo de que al parecer el portero se fue confundido, hipotéticamente considero que, si la Acompañante hubiese aceptado su "invitación vincular", posiblemente lo confusional aparecería en Pedro. Generalizando esta hipótesis, diría que esta modalidad interactiva alienante tiende a fomentar aquellos estados de aturdimiento, desconexión y "mirada perdida" comúnmente observables en psicóticos, constituyendo lo que denomino “síntoma vincular o intersubjetivo” (que aquí no podré desarrollar).
            Volviendo a la cuestión del encuadre, diría que se trata de un encuadre abierto en el sentido de que autoriza “intervenir” sobre terceras personas que no pertenecen al encuadre del Acompañamiento Terapéutico, lo cual no deja de ser un poco paradójico.
Ahora bien, aquí corresponde formular una advertencia: si intervenimos sobre alguien que no nos ha convocado ni autorizado a que lo hagamos, eso es una agresión (muy común en reuniones de psicólogos y sobre todo si son psicoanalistas); de modo que tiene que haber unas condiciones para que no lo sea, a saber:
            a) La intervención no debe cuestionar directamente el lugar del otro, ni pretender explicitar lo que le pasa. Cuando la Acompañante dice “Pregúntaselo a él”, no está tratando de revelar directamente nada del portero, no le está diciendo “me parece que usted…”, porque hacerlo podría considerarse una agresión si se hace desde un lugar técnico o clínico. En la anécdota, lo que hace la AT es poner en escena su comprensión de lo que está ocurriendo. De hecho, en este caso, lo que hace es desmarcarse ella misma de la “propuesta vincular” que le planteaba el portero.
            b) Tales intervenciones no serán sistemáticas, sino que tendrán lugar en el ámbito de las relaciones cotidianas del paciente (es decir, no se trata tanto de organizar un encuadre formal, tipo reunión).
            c) Por ultimo, decir que el hecho de que el encuadre esté abierto hacia fuera, no significa que estará abierto a todo lo que esté fuera. Esta apertura se limita a aquellas situaciones y personas que de alguna forma bloquean el flujo del Acompañamiento o bien reflejan modos de vinculación que alienan al paciente (como en el caso del portero).


Encuadre Abierto hacia dentro

            Si antes veíamos que el encuadre de la Clínica de lo Cotidiano está abierto de dentro hacia fuera, ahora corresponde decir que también está abierto de fuera hacia dentro, es decir: abierto a la participación de terceros e incluso a sus posibles “intervenciones”; aunque también aquí se trata de una apertura selectiva y con “filtros”.
            A veces ocurre que el paciente propone, implícita o explícitamente, que un amigo o familiar esté presente durante el encuentro, o simplemente esta presencia se produce espontáneamente. No es poco frecuente que los Acompañantes sientan dificultades a la hora de facilitar tales inclusiones e incluso que las vivan como una “intrusión”, por ejemplo, cuando un familiar “interrumpe” la “sesión” y se queda con el paciente y Acompañante en el salón. Entonces se habla de “ataque al encuadre”.
            Sin embargo, si partimos del principio de que el encuadre de la Clínica de lo Cotidiano es un encuadre abierto, debería de parecernos interesante el hecho de que algún amigo o familiar esté presente, dado que ello puede brindarnos un material vincular muy importante en lo que respecta a la evaluación e intervención.
            Otro ejemplo muy común es el caso de los camareros en las cafeterías. Si partimos de la idea de que uno de los objetivos del Acompañamiento Terapéutico puede ser contribuir a crear una red normalizada de apoyo, el hecho de que el camarero se detenga a hablar debe considerarse algo positivo.
            En otros términos, el encuadre está abierto a todas aquellas participaciones que contribuyan en la consecución de la Tarea.
            Otro tipo de situación común se da, por ejemplo, cuando una madre llama para cancelar un Acompañamiento alegando que ella irá con su hija al psiquiatra ese día. Desde la noción de encuadre abierto no dudaremos en contemplar la posibilidad de proponer acompañar a nuestro paciente y su madre al psiquiatra, y es importante marcar (que no imponer) esa característica del encuadre a los familiares.
Con la explicitación del encuadre no hay casi ningún motivo que justifique la cancelación de un encuentro de Acompañamiento Terapéutico. Por supuesto, y más allá de las dificultades del paciente y familiares para dejarse Acompañar en situaciones cotidianas, es respetable que no quieran que el Acompañante esté en la casa, por ejemplo, si van recibir determinada visita.
En todo caso, la noción de encuadre abierto es una consigna que hay que transmitir al paciente y familiares.
En el extremo, en más de una ocasión me he encontrado el caso de pacientes que no salían con el Acompañante debido a que creían que éste iba a hacerle “terapia a domicilio”… es decir, con un “encuadre cerrado”.
Hay que tener en cuenta que, si la noción de encuadre abierto rompe los esquemas de referencia “clásicos” del Acompañante, lo mismo ocurre con los pacientes y sus familias, quienes por lo general han pasado por diversos procesos de tratamiento en encuadres cerrados.
Por otra parte, también tenemos aquellos casos de familiares que suelen estar presentes o presentarse con frecuencia durante los encuentros. Por lo menos como punto de partida, diría que un familiar nunca “interrumpe” una “sesión”; porque en Acompañamiento Terapéutico no hay “sesión” en el sentido de relación dual, y de ahí que opto por llamarlo “encuentro” y así marcar que se trata de otra cosa… es otro encuadre. Y si no hay “sesión” tampoco hay interrupción de la sesión por parte de la familia… porque ellos están en su casa y, si acaso, somos nosotros quienes interrumpimos algo. Es decir, que no podemos pretender sostener una relación dual y ocupar profesionalmente el hogar familiar como si se tratara de nuestra consulta o un centro de rehabilitación.
Ahora bien, otra cosa muy distinta es que la actitud de determinado familiar resulte intrusiva y poco respetuosa en relación al paciente y el trabajo del Acompañante Terapéutico, o que entre en la habitación sin llamar etc; pero esa intrusión no está marcada por el encuadre en sí, sino por el hecho de que hay una actitud intrusiva.
El hecho de que el encuadre sea abierto no significa que no pueda haber puntos de cierre, acotamiento o límites; pero estos puntos se van estableciendo desde el vínculo o desde la clínica. Por ejemplo, si observamos que entre madre e hijo se producen discusiones compulsivas que no contribuyen a la Tarea, podemos tratar de encuadrar que la madre no esté demasiado tiempo presente o que los encuentros se den fuera de la casa; pero, insisto (con otros términos), eso ya es la clínica o manejo de los aspectos dinámicos del encuadre; no tiene que ver con la estructura.
La estructura del encuadre de la Clínica de lo Cotidiano, aunque selectiva, es abierta.

He observado, en mi experiencia como Acompañante, formador y supervisor, que los Acompañantes Terapéuticos suelen encontrar dificultades a la hora de sostener, en la teoría y sobre todo en la práctica, esta noción de encuadre abierto. Ello puede deberse a que la inclusión de un tercero real se contrapone a su formación como psicoterapeuta (u otra profesión) que trabaja en la consulta, con un “encuadre cerrado” que se basa en proteger la intimidad del espacio y mantener la relación dual; o bien se contrapone a su esquema de referencia como coordinador de grupos, en los que también se opera desde un “encuadre cerrado”.
Además, un encuadre abierto siempre será más complejo, polifacético y polifónico que un encuadre cerrado, y esa mayor complejidad expone en mayor medida al Acompañante Terapéutico a ansiedades de tipo confusional… y una forma defensiva de acotar la confusión puede ser operando con un encuadre cerrado; es decir: empleando un esquema de referencia conocido ante una situación desconocida o desconcertante.
Por otra parte, desde un encuadre abierto el Acompañante Terapéutico tendrá que sostener, en mayor medida, la tensión de Acompañar bajo la mirada de un tercero, y a la vez la tensión de ser él el tercero.

Por todo ello me gusta insistir siempre en la importancia de la formación para los Acompañantes Terapéuticos, y sobre todo en la importancia de una formación que contemple las especificidades de la Clínica de lo Cotidiano.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Dozza, L. M.,
1991    Acompañamiento terapéutico y equipo multi e interdisciplinario. Comunicación presentada en las "Jornadas sobre prácticas grupales en instituciones", realizadas en la Universidad Complutense de Madrid (inédito), 7 págs.
1994    Acompañamiento terapéutico de pacientes psicóticos: consideraciones históricas, ideológicas y prácticas; en "AREA 3 - Cuadernos de temas grupales e institucionales, 1", 33-44, Madrid, Asociación para el Estudio de Temas Grupales, Psicosociales e Institucionales.
1994a  Fundamentos winnicottianos y acompañamiento terapéutico. Texto base para una conferencia presentada en en Instituto “A Casa”, São Paulo http://leoneldozza.blogspot.com/2012/02/fundamentos-winnicottianos-y.html
1994b  Función materna y función paterna en el acompañamiento terapéutico de pacientes psicóticos. Texto base para las conferencias presentadas en São Paulo, Agosto, y Madrid, Noviembre (inédito), 29 págs.
1999a  Lo social es un lugar que no existe: reflexiones desde el acompañamiento terapéutico de pacientes psicóticos; en "INFOCOP: suplemento informativo de Papeles del Psicólogo, 72", 51-54, España.
1999b  El viejo, el demente, el loco y el negro: de la           mirada patética a la mirada poética (comentario    al artículo de Merchán, E; 1999); en "AREA 3 - Cuadernos de Temas Grupales e Institucionales, 7", 14-17, Madrid, Asociación para el Estudio de Temas Grupales, Psicosociales e Institucionales.
2006    Clínica do absurdo: amor y odio; en EQUIPE DE ACOMPANHANTES TERAPEUTICOS DO HOSPITAL DIA "A      CASA"; org. “Textos, texturas y tesituras no acompanhamento terapéutico”, 189-194, Sao Paulo, Hicitec.
2011a  La paradoja de la actuación contratransferencial en Acompañamiento Terapéutico; en Bustos, Graciela y Frank, Laura, “Acompañamiento Terapéutico: Innovaciones en la Clínica. Inscripción Institucional”, 65-75, Buenos Aires, Dunken, 2011.
2011b  Clínica de lo Cotidiano en Acompañamiento Terapéutico, en http://leoneldozza.blogspot.com/

Dozza, L. M., Aguiar, C. y Sereno, D.,
1991    O acompanhamento terapeutico e a clínica: a função do acompanhante no tratamento; en AAVV, 1991, 67-78.

Dozza, L. M. y Tarí, A. G.,
1996    Estrategias asistenciales para pacientes graves; en "AREA 3 - Cuadernos de Temas Grupales e Institucionales, 3", 29-40, Madrid, Asociación para el Estudio de Temas Grupales, Psicosociales e Institucionales.

Dozza, L. M. y otros,
2011    Manifiesto Antiasistencialista (1ª Parte); en “AREA 3 – Cuadernos de Temas Grupales e Institucionales, 15”, http://www.area3.org.es/Uploads/a3-15-antiasistencialismo.pdf

Foucault, M.,
1964    "Historia de la locura en la época clásica", I y II, México, Fondo de Cultura Económica, 1967.

Sereno, Deborah,
1996    "Acompanhamento terapeutico e cidade"; Tesina: Universidade de São Paulo.



[1] En presente artículo es un fragmento revisado del libro “Acompañamiento Terapéutico y Clínica de lo Cotidiano”, Amazing Books, http://amazingbooks.es/acompa%C3%B1amiento-terap%C3%A9utico.
[2] Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Nascido en Sao Paulo, Brasil, reside en Madrid desde 1990, siendo el principal responsable de la divulgación del AT en España. Director del Centro de Día y del Equipo de Apoyo Social Comunitario “Parla” (Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, Fundación Manantial). E.mail: cursoformacion.at@gmail.com

domingo, 1 de abril de 2018

documento extraído del taller de lectura


LA CUESTION DEL AMIGO (LIC. ALEJANDRO CHEVEZ)
DANU JUAN: Del texto creo que refleja la complejidad de nuestro trabajo debido a que es invasivo en cuanto es alguien extraño que se introduce en la vida de la otra persona impuesto por otro. Y además quiere lograr una empatía forzada con el paciente para poder llevar a cabo el acompañamiento...esto de hacerme el amigo pero *_NO SOY EL AMIGO_*Creo que el caso al que se refiere ... demuestra la importancia de la supervisión del AT porque nuestro trabajo al trabajar desde la empatía tratando de formar vínculos entre ambos y además que el paciente cree otros vínculos....a veces es lo que hace difícil diferenciar en la práctica a algunos at...he escuchado a compañeros...soy o no soy el amigo...está bien que venga a mi casa, suba fotos con él que hable sobre cosas personales mías...
EVELIN: El texto tb me hace pensar en teorizaciones de Kojeve (creo) que retoma Hegel en la dialéctica del amo y el esclavo, y en el "pecho bueno, y pecho malo" de Melanie Klein
JOSEFA CASCIOTTA: El texto es muy interesante, tema que ya lo vimos pero es importante tener en cuenta nuestra distancia operativa, es difícil a veces separar por lo cotidiano de nuestra tarea, a veces también hay que poner límites con los padres, ya que si damos demasiada confianza se pueden equivocar. Importantísima la supervisión para ir corrigiendo nuestra postura  frente al acompañado, ya que al querer hacer un buen vínculo nos podemos equivocar. Me encanta la idea de oír, leer las distintas opiniones que pueden surgir de cada tema, nos enriquece cada opinión que realizan, gracias
ROMINA PAZ: No me gusta irme de lOS tema del grupo, pero lo personal es político. Si gustan de pasar de los datos que comparti es una libre elección. Respecto al texto aplaudo el tema y la redacción. Puedo aportar que quizás puedas encontrar material para sumarle en Sigmund Freud cuando habla del amor de trasnferencia, allí advierte a los psicoanalistas jovenes a no confundir el amor que se les manifiesta con un amor real. Gracias por compartirlo
ANDREA PATRIGNONI: Buenas. Creo que todo texto necesariamente es fruto de un contexto. El texto propuesto me resulta muy extenso y creo que debiéramos tener algunos datos de referencia respecto de su autor. Quizás estos aspectos no hayan contribuido en la posibilidad de compartir su análisis.  Por otra parte creo que todo proceso de acompañamiento se construye surge y se desarrolla en un contexto. No atender o comprender esta dimensión puede convertir una intervención en una agresión.  Hoy había una temática emergente. A veces surgen analizadores inesperados. Podemos construir con ellos o rechazarlos pero ambas opciones tienen consecuencias. Algunas mejores que otras.
GUSTAVO ROSSI: Tratando de contextuar. La calle no siempre es terreno para el acompañamiento. Puede ser hostil, puede ser persecutoria. Pero también es un escenario para hacer lazos, para hacer amistades [8/3 15:29] Gustavo Rossi: La calle sin otro sin otra no es la misma
[8/3 15:30] Gustavo Rossi: No es el único territorio pero en muchos casos es privilegiado
[8/3 15:31] Gustavo Rossi: La calle es con el bar con la plaza con el cine con el teatro con el club, eso también es calle
[8/3 15:31] Gustavo Rossi: Y puede ser amistad
[8/3 15:31] Gustavo Rossi: O puede ser territorio extranjero
[8/3 15:31] Gustavo Rossi: Muchas veces depende del acompañante terapéutico una cosa u otra
CRISITNA MAUER: Creo que con la persona que acompañamos, lugares como el cine, la plaza, un club, a veces favorecen a estrechar la relación. Me paso en mi último Acompañamiento en domicilio, sentadas en la plaza tomando mate y que la chica se abra a una charla muy linda donde salieron aspectos, miedos, sueños, etc.
GUSTAVO ROSSI: [8/3 15:35] Gustavo Rossi: Recordemos el 2 que caminan juntos que connota la amistad
[8/3 15:36] Gustavo Rossi: A veces caminamos y acompañamos también en una casa, del patio a la cocina de la cama al living, a veces podemos salir después de mucho tiempo a la calle
KARINA: [8/3 15:37] Karina at mdp: Coincido Gus. A veces es favorable para estrechar el vínculo y ver como el paciente se siente mas libre de expresar sus emociones.
[8/3 15:37] Karina at mdp: en un contexto nuevo
[8/3 15:38] Gustavo Rossi: Totalmente, la casa, el estar adentro puede ser muy asfixiante para el propio acompañado, salir implica ese movimiento exogámico que permite alguna Libertad, alguna posibilidad de expresión diferente
[8/3 15:40] Gustavo Rossi: Igualmente no quisiera hacer una apología de la calle sin contexto, será caso por caso, pero la calle es un elemento a considerar de manera prevalente en la política de un acompañamiento terapéutico.
[8/3 15:41] Gustavo Rossi: Lo amistoso puede ser construido primero en la intimidad, en el uno a uno,  hay momentos donde no queda otra
EVELIN: En relación al texto me parece sumamente importante el concepto de vínculo y empatía...pero muchas veces se confunde éste último término con simpatía pero tb puede ser antipatía...lo importante es generar un vínculo con el/la acompañado/a. No me simpatiza demasiado el término enemigo que utiliza el autor si bien se entiende a qué viene...pero creo que el lugar del acompañante justamente es el de acompañar, y no quiere decir que x eso mismo o que se haya generado un vínculo lindo, sea una amistad... No hay que confundir roles y posiciones, y si bien trabajamos con seres humanos donde el deseo está implícito, no podemos no catectizar ese vínculo de alguna manera...
ALEJANDRO CHEVEZ: Al saber que camina junto, los griegos de la escuela de Aristóteles lo llamaron peripateticos. Las clases se realizaban en los jardines.  Pero seguro que en griego sonaba mucho mejor!
[8/3 15:44] Karina at mdp: totalmente de acuerdo Gus. Y muy importante tener en cuenta cada caso con sus particularidades.
[8/3 15:50] Alejandro Chevez: Enemigo en el texto es sinónimo de diferance
[8/3 16:00] Leonel Loyden: Encuadre gran maestro para ordenar🤗
[8/3 16:00] Evelyn Gemesio:  Si si ;) el término sólo no me simpatizaba
[8/3 16:12] Alicia Mendoza: Me parece, que este vínculo con el otro tiene en si una pequeña trampa. Entre el acompañante y el acompañado por el hecho del conocimiento entre los dos. A veces puede o no, sin querer tener sentimientos nobles y, que hacen justamente difícil de separar ..De  no ser amigo ..En esto me refiero que el paciente nos permite y vuelca su confianza en nosotros .mi punto es cuando nos  limitamos? Si vemos que entre nosotros y  si existe que tenemos médicos, psiquiatras, amigos!!!!
[11/3 10:37] Raúl Sabbaght At: Colegas, buen domingo, apenas pude leer el texto.

Más allá de las cosas tan interesantes que ya se han dicho, a mi siempre me ha parecido fundamental el trabajo en equipo y la supervisión para que, al tramitar con otros las cosas que genera el trabajo de at, podamos tener una mirada distinta de nuestras intervenciones, además de construir y mantener siempre con la mayor claridad posible las estrategias particulares con las que trabajamos cada caso.
Acompañar acompañados para que, a través de la mirada del resto del equipo, nos mantengamos en esta lógica del extranjero, que puede convertir estas dificultades en posibilidades estratégicas.
[11/3 10:51] Maritè: Es un intercambio incesante y abundante el q veo en el chat.
Me gustaría recordar una de las premisas q dieron origen al Acompañamiento terapéutico y pata mi sigue siendo pilar de la practica... esta es.... el Acompañamiento terapéutico es un Dispositivo q se implementa a partir de la Indicación de quien dirige el tratamiento.
( psiq psic terapeuta ). Esto orienta a coordinadores/supervisores y acompañantes. 
La falta de tal indicación o el no registro de q esta tiene q existir  y ser respetada en su orientación produce efectos y consecuencias en los tratamientos q llevan a confusiones en la toma de decisiones.... en lo q los actores involucrados entienden por privacidad (somos amigos vs somos una práctica profesionalizada) y más aún la asunción de responsabilidades.
Menudo tema!!!!!!!!!
[11/3 13:19] Julio Abba: Tras la lectura del texto me surgen preguntas para resignificar la modalidad de nuestra práctica:
¿De qué me protejo manteniendo la distancia? ¿De qué lo protejo manteniendo la distancia?
¿Qué se pone en juego acercándome o acercándose?
¿Cuáles son las condiciones o las características personales (de ambos) que se desenvuelven en la relación que hace que nos confundamos o no nos confundamos?
La habilidad del at para afrontar y resolver estas situaciones constituye un tema crucial.
Es interesante pensar que las variaciones emocionales del at puede favorecer en el acompañado la elaboración de las emociones. Los ats que se animen a enfrentar sus creencias y que puedan permitir que los otros las perturben mostrando alternativas, podría pensarse que tienen mayores posibilidades de abrir su campo de conciencia a los entrecruzamientos que se dan en la relación terapéutica, y posiblemente tengan una mayor capacidad de identificar, focalizar y afrontar esa variable.
También es posible pensar que hay características personales en cada at, que se hacen presentes en el proceso terapéutico e influyen en las intervenciones clínicas. Aaron Beck comparte que el terapeuta (yo digo el at) tiene que tener algunas características deseables: Aceptación, empatía y autenticidad. Lo que me surge tras la lectura del texto es cómo poder trabajar estas características personales que favorecen nuestro estilo personal de abordaje.
Es imprescindible saber *COMO NOS UBICAMOS* frente a quien tenemos que conocer y acompañar. Intentar ver lo que el otro ve, desde lo que veo...Y ver  y hacer juntos.
La relación que se establece puede ser,  “observada en el trabajo conjunto y de colaboración mutua en la realización de las intervenciones.”
Y con esto termino mi aporte:
_“Juntos en la ruta… A veces me siento como maestro, otras como compañero… Un camino sinuoso o recto, iluminado u oscuro, despejado o con neblina. Qué tanto más fácil se hace en sintonía… con ganas de entender y ser comprendido…Poder compartir un sueño del lugar al que se desea llegar, pero por sobre todas las cosas, permitirse disfrutar con el otro del placer del viaje en sí mismo”_ (Pablo Federico Hirsch)
Quedó pendiente mi comentario, será muy breve entonces para no desbordarlos...Estoy con wspp-web . Muy interesante e inspirador texto de Alejandro, que leía otra vez ahora y me surgen otras cuestiones. 1- Separaría tajantemente la cuestión de la amistad respecto a la cuestión de la fraternidad. Rescato y recomiendo también especialmente el texto de Derrida, "La hospitalidad", coincidimos en estos caminos con Alejandro, llegué a ese texto después de mi libro de 2007. "El hermano se revela: mi enemigo" , es muy certero. Va en sintonía además con otro texto que sí venía trabajando y también recomiendo que es un breve artículo de Luis Miguelez "Amigo es ese extranjero con el que tomo café"(de 2008, lo incluyo en mi libro de 2007 desde la segunda edición, tienen muchas sugerencias para seguir, gracias Vladi), donde conjuga en la amistad lo semejante y lo diferente. Alojar lo diferente es parte de la amistad. No es solo semejanza. En la concepción de la amistad de los antiguos griegos "se destaca su vinculación con la proxenia, con la obligación ciudadana de alojar al extranjero", dice Miguelez. Recorto algo más de Miguelez "Al conservar su condición de extranjero, de otro de uno mismo, el vínculo con el amigo se diferencia de lo fraterno, con el que comparte la identificación con lo semejante" Lo fraterno busca homogeneizar al otro en la imagen propia, va en línea con esa cara de la familia que nos remite a lo siniestro. Con Derrida, trabajar en la lógica del extranjero, coincido con ACH, va en línea con pensar las condiciones de instauración del dispositivo, la indicación, los tiempos para comenzar en un vínculo "de confianza". Un paso más hay que dar: para que sea alojado, para  contar con el derecho a la hospitalidad en la antigua Grecia, el extranjero no tiene que ser alguien anónimo, tiene que tener una identidad, un nombre. No es lo mismo un bárbaro, radicalmente otro, que un extranjero que tiene cierta identidad. Hacerse un nombre será central 2- Recomiendo también la lectura del artículo de Aubenque "Sobre la amistad en Aristóteles", con quien trabajé la cuestión de la "medida común", de algún grado de medida común con el otro que implica la amistad planteada ya también desde mi primer libro de 1994 (disculpen la autorreferencia pero la traigo porque hace a una articulación conceptual y a la revisión  y mi propia crítica de recorridos anteriores), cuestión acentuada muchas veces. Pero esa medida común no debe confundir llevando a una idealización de lo "amistoso", generalizable, por eso la ubico en contrapunto con Derrida y Miguelez y la lógica del extranjero. En continuidad con esto, para no extenderme más, digamos desde una lectura psicoanalítica que el que no se tiene que confundir con ese vínculo es el At (en los casos donde toma fuerza e intensidad lo amistoso lo amistoso). Parafraseando: no responder a la amistad con amistad. Ni al amor (de transferencia) con amor. Eso hace a una ética. Saludos!
VARIACIONES DEL ENCUADRE LIC. GUSTAVO ROSSI (2da. Lectura)
Súper artículos!!!!!  Abarcan conceptos como  " Dispositivos y encuadre" desde una perspectiva psicodinámica muy bien enfocada para el AT,  y que al mismo tiempo recorre epistemológicamente las diferentes corrientes psicológicas. Construir la relación y el espacio va más allá de terminologías ambiguas
El AT como dispositivo  respeta lo heterogéneo de la estrecha relación entre el sujeto y el campo de acción.
YAMILKA: El encuadre está previsto para impedir prácticas improvisadas,  por lo que sustente mi modesto criterio en la base del Esquema Referencial de Alternativa Múltiple del Dr. C Manuel Calviño en las relaciones de ayuda profesional,  permitiéndome integrarme a esta alternativa teórica y práctica que mientras más la comprendo más la respeto. Como dijera él " Dar un continente a sus contenidos”.
El AT debe ser " alternativa" que no cree o identifique problemas,  sino dispositivo que construya modelos flexibles para responder a los problemas.
Gracias por incluirme en este grupo de pensamientos geniales para transformar vidas. Saludos cordiales desde 🇨🇺ba
CELSO CRUZ: Para mí es muy valioso toda la información que han enviado (sobre todo quienes somos legos en relación al AT), y he aprovechado la información enviada.
Creo que el blog; sería otra herramienta importante para poder compartir saberes.
Saludos fraternos desde Costa Rica! 🇨🇷
Hola a todos .soy Alejandra Saranitte. de Buenos Aires. Me pareció muy interesante la recopilación que hizo Vladimiro del artículo anterior. Por tiempos no llegué a aportar un comentario así que apoyo la idea del blog! En cuanto al artículo de Gustavo puedo decir que es un texto riquísimo, no deja aristas del tema encuadre sin contemplar. Me interesó mucho la articulación con el concepto de dispositivo y con la invención del At que posibilita que el encuadre no deje de ser ese «marco hecho a medida”. En esta dirección creo que la viñeta clínica (la del círculo-casa) es una perla que resume los pares antitéticos que se enumeran al inicio. Es de destacar la posición de ese At que justamente estaba en posición y advierte que no se trata de cualquier afuera, de cualquier exterior sino que era necesario un paso previo que se instale un lugar propio construido por ambos para luego continuar Muy apropiada su invención !Saludos a todos. Creo que este intercambio es muy rico Sigamos!!
Hola queridos compañeros

Les escribo desde São Paulo, Brasil, y lo hago en portunol.

Bueno, comparto con Marisa Pugès la idea del tiempo y volumen de cosas importantes que pasan por acá... Jo tampoco tengo tiempo para acompañar esta velocidad y ya pasaran cosas que me gustaría tener comentado.

Ya conocía el artículo de Ale Chevez y seguramente el mismo nos ofrece aportes conceptuales importantes para la discusión sobre la amistad y su articulación con la iniciación del tratamiento. A mi me toca una pregunta: nuestro calculo para una amistad profesional estaría orientado para la tarea de construcción de una presencia en la transferencia? cuál es su potência? cual es su limite?

Acabo de leer el artículo de Gustavo y seguramente es algo muy importante que el mismo plantea para nuestro campo. Hay un pasaje que destaco ahorita, ubicado en la página 5, cuando el autor nos propone el  dispositivo móvil como algo de un dos para un tres, el dispositivo como puente.

Esto me toco porque hace relación con el tema del artículo anterior, ya que nos ayuda a pensar cuestiones técnicas importantes para este tiempo de construcción de una presencia como el primer tiempo de la dirección de tratamiento en el AT. Estoy de acuerdo con la idea de puntos invariables del encuadre (tiempo y espacio) y pontos variables del encuadre. Creo que esto es necesario para el manejo con casos difíciles... Tengo un caso publicado en mi libro que ilustra
 Eso.

Felicito Vladimiro por elegir estos 2  artículos pues son  complementares.

Felicito Alejandro Chevez y Gustavo Rossi por sus escritos... TENEMOS QUE PUBLICAR EN PORTUGUÊS.

Hay un punto más: una compañera hablaba de la ética en el AT. Aprovecho para plantear una última pregunta: Como avancemos en este debate? La ética es la misma del abordaje teórico elegido pelo at? Jo, como un at lacaniano, pienso que lá ética de mi AT es la misma cuando estoy en mi consultorio... Y para un at cognitivo conductual? Habría una ética general en el AT y que contemple los diferentes abordagenes?
Es esto
Abrazos a todos y con gusto encontrare varios compañeros en Mar del Plata.
Maurício Hermann
Mi querido Mauricio, hablar de la Ética del A.t para mi tiene que partir desde el mismo lugar que la Ética del analista, que implica un lugar desde el deseo del que se acompaña. Sí creo que se tiene que hablar de distintas éticas partiendo del sustento teórico de cada abordaje, y no de una ética generalizada que se pudiera confundir desde lo moral en el sentido del deber ser. Saludos desde México y besos. Lorena
ALEJANDRO CHEVEZ: Y que tal una ética de la hospitalidad?
Mauricio, lorena que alegria leeros!
FEFE CAMPOS MUCCI: Ética y moral dos vocablos muchas veces utilizados como sinónimo y bien sabemos que no lo son. Ética trae aparejado la resonancia indiscutible de un abordaje con connotaciones ambivalentes según quien lo realice. Desde la especificidad del a.t es un término que resonará diferente en cada uno como lo es la clínica. Ambos vocablos (ética y clínica) son cotidianamente utilizados y sin embargo a la hora de explicarlos nos encontramos con  más interrogantes que definiciones... Mauricio y Lorena les envío un fuerte abrazo a la distancia desde Trelew Chubut Argentina.
El último texto que subiste Vladimiro de Gustavo Rossi me trajo a la memoria una definición de encuadre de Horacio Etchegoyen el cuál si mal no recuerdo dice: "el encuadre supone fijar como constantes las variables de tiempo y lugar estipulando ciertas normas que delimitan los papeles de entrevistado y entrevistador con arreglos a la tarea que se va a realizar."
Consideró que en un principio a modo de regular la inserción de nuestro abordaje y acorde a lo estipulado por las diferentes obras sociales prepagas o arreglos privados, institucionales, con la familia ,el acompañado y su equipo interdisciplinario, puede ser así. Integrando  pautas como arreglo de la tarea, viendo este momento como el contrato y momento de apertura, período de inauguración, es cuando uno se inserta en la cotidianidad, etapa de mutuo conocimiento. Construcción de un vínculo asimétrico.
Ahora bien, si pensamos en el momento del desarrollo, una vez insertó en la dinámica cotidiana y considerando a la persona como un ser biopsicosocial, sujeto de derecho, deberemos poner énfasis en la flexibilidad dinámica en la cual, seguramente iremos valorando los aspectos espaciales temporales del encuadre en donde la administración de los elementos espaciales, conforma la función sostenedora del ambiente físico. Pero en todo acompañamiento terapéutico no puede hablarse de una organización planificada del aspecto físico lugar. Aquí recuerdo lo expresado por Leonel Dozza de Mendoça, haciendo referencia a espacios físicos vinculares, donde determinados patrones vinculares se organizan en función de los aspectos físicos en que el acompañamiento tiene lugar. Lugares de inconstancia y diversificación, como también la frecuentación constante de algunos espacios, dando origen a otra variable de funcionamiento intermedio, la constancia y la diversidad. A veces se observa una tendencia de la monotonía dando lugar a cierto efecto ansiolítico que luego puede convertirse en un encuadre familiar asfixiante. En este punto debemos legitimizar y sacar provecho de la monotonía ansiolítica a través de la previsibilidad., sobre la base del vínculo confiable pueden abrirse posibilidades de explorar nuevos espacios (Winnicott)" presentación del mundo en pequeñas dosis". Dando lugar a un encuadre ambulatorio abierto. Todas las variables pueden verse derivadas de las presiones y tensiones generadas desde la demanda( familia/ equipo interdisciplinario), y como todo acompañamiento tiene lugar en lo privado y lo público lo más importante en este elemento del encuadre espacio vincular, es que pueden construir una forma de intervención.
Las variaciones pueden brindar información del paciente acerca de una mayor motivación e implicación, nivel de autonomía y capacidad de explorar espacios y situaciones desconocidas. Es importante destacar que una de las funciones del aspecto espacial, lugar del encuadre, es brindar referencias para pensar acerca de la evolución del paciente y la relación terapéutica.
En cuanto a la organización del espacio para la familia y el paciente, resulta ser una manifestación de la organización defensiva interactiva. Se trata de un anti encuadre que a la vez es un síntoma.
En el espacio ajeno es importante recordar el Buscar estrategias para habilitar profesionalmente un espacio que no es nuestro. Deberemos utilizar elementalmente la alianza terapéutica, nivel de asertividad y constancia. Buscar posibilidades intermedias informando al paciente que estar allí, durante el horario pactado habitando ese espacio como espacio de tratamiento. Cómo expresa Gustavo Rossi "de la cama al living del diván a la calle". Determinar un horario de comienzo y fin de cada día del acompañamiento, en la mayoría de los casos, especifica un contorno fijo que en muchas ocasiones es imprescindible para transitar ese proceso del que hablamos.
En el contexto comunitario es importante atender los procesos vinculares que conforman el sentimiento de pertenencia. Es bien sabido que en los casos graves es difícil de sostener la circulación por los diferentes espacios comunitarios para lo cual debemos intervenir para que dicho contexto resulte soportable para ambos, contribuyendo a que el sujeto se sienta ciudadano del mundo. De allí radica la importancia del encuadre abierto contribuyendo a la integración del paciente en el contexto comunitario.
Con respecto al tiempo, el mismo tiene relación a las particularidades de cada caso. Los mismos podrán ser fijos como método de acompañamiento terapéutico o bien móviles como función de acompañamiento terapéutico tomándolos como apoyos ocasionales en situaciones puntuales. Sin encuadre temporal se dirá que no existe acompañamiento terapéutico aunque sí función de acompañamiento.
Los horarios pueden ser flexibles o estrictos. En términos generales puede haber flexibilidad en lo que se refiere al cumplimiento del encuadre, pero esta flexibilidad dinámica debe tener lugar sobre la delimitación temporal fija, establecida en el contrato. Posibilitando la interrupción anticipada o alargamiento del encuentro.
La flexibilidad se justifica en la medida en que el acompañante terapéutico esté adoptando una postura mental y conductual adaptativa y no ansiógena. El principio de flexibilidad se aplica en situaciones puntuales y transitorias.
El manejo estricto del encuadre no va en contra de qué acompañante y acompañado pacten cambios puntuales de horario para facilitar la consecución de la tarea. Hay acompañamientos en los que las características del vínculo tienden a fomentar el alargamiento de los encuentros, más allá de las horas pactadas. Por lo cual quizás en algún acompañamiento, al comienzo, se puede operar con un manejo flexible del encuadre y en la medida que el vínculo sé consolida es probable que por una relación transferencial- contra transferencial se tenga que adoptar un manejo más estricto o viceversa.
Desde lo expresado puedo reflexionar qué más de una vez nos enfrentaremos con las inconstancias de las constantes dentro del encuadre y el contexto que se encuentran acompañado y acompañante, es donde deberemos hacer frente a las mismas, las cuales delimitan la especificidad de la clínica de lo cotidiano, es decir que haremos frente a diferentes elementos problematizadores.
La complejidad de las variables de tiempo y espacio(lugar) definen al acompañamiento, así como si la su indicación entre la urgencia y la intervención frente a la codificación o el aislamiento.
Las constantes y sus inconsistencias quedarán regladas por el principio de flexibilidad, requiriendo cada caso la remodelación periódica de las estrategias y tácticas en función de la evolución del tratamiento. Creándose así una noción de encuadre estructuralmente distinta. Hay infinidades de encuadres posibles, encuadre herramienta conceptual, según el caso y la orientación del analista, del psiquiatra, del equipo institucional, que presentan variaciones y discrepancias entre sí. Viviéndose las mismas en un proceso.
Dicho proceso coexiste en un dispositivo artesanal, hecho a medida en tanto su función se define caso por caso, resulta necesario establecer coordenadas que tengan Y brinden algún grado de estabilidad, y que sostengan una coherencia., singular y ajustado a cada tiempo de un sujeto y de un tratamiento con su especificidad.
LECTURA 3:
Interesante artículo. Pienso en la importancia de la observación que se requiere para saber qué y para qué informar. Tal como dice Gustavo Rossi en (alguno de sus escritos) "resulta conveniente si facilita la comunicación fluida entre los miembros del equipo". Y considerando lo que dice Leonel, de poder pensar está comunicación de manera multidireccional, en donde equipo incluye profesional, familia, paciente y At. Es necesario rescatar que esta manera multidireccional de informar, deberia permitir tener una idea más clara acerca de nuestro acompañado y facilitarnos evaluar su progreso. Si logramos informar de manera clara y concreta, como dice Rossi: "se iran reformulando los objetivos del acompañamiento en función de la evolución del paciente (...) Donde se analizan los avances del caso, y las vicisitudes que se presentan en el vínculo"
En esta manera de pensar la función de informante multidireccional, rescato la importancia de la colaboración terapéutica de los agentes intervinientes para colaborar en los "avances del caso"
Gracias por el aporte, es un tema que se suele comentar y repetir, que merece un amplio debate. Siempre fui muy crítico de ubicar como una función fundamental del AT esto del "informante". Viene de la primer versión del texto de S.Kuras y S.Resnisky, donde en los términos que escribe Leonel se propone esta como una de las 8 "funciones" que plantean estas autoras para el AT. Las preguntas y ampliaciones de Leonel vislumbran al menos otras perspectivas para pensar el tema de la "información y comunicación "en el Equipo. Ese es el tema a trabajar. Por qué cuestiono esta idea del "informante"? primero, porque considero que es una propuesta que termina dejando al At en posición de subalterno, de aquel que va a la casa a "buscar información" como si esto fuera una misión a cumplir, de manera supuestamente objetiva. Y esto tiene implicancias en la práctica diaria del At: los pedidos a que "vaya a ver qué pasa" en el hogar, en un taller o en actividades educativas terminan menospreciando todas las diversas facetas de su intervención, quedando como vigía o un enviado-espía del terapeuta. Esa especie de "ojo avizor", tomando palabras de K. Oé. No aparece en la propuesta inicial del informante lo multidireccional, no se plantea al psicólogo o psiquiatra como "informante" (desde sus lugares y roles) del At. Se trata de pensar el trabajo clínico o terapéutico entre varios en relación a un problema que los convoca, como dice A. Stolkiner, y en función de esto plantear la comunicación y la circulación de información.
Por otra parte, esa idea del informante lleva a pensar una supuesta disyunción tajante entre información "objetiva" y "subjetiva" (la que tendría el terapeuta/analista), tema epistemológicamente muy cuestionable a esta altura. Consideremos estos puntos. 1-en un equipo donde varios Ats participan con el mismo paciente/flia, la información que brinda un/a At suele ser diferente a la de otro/as Ats, según la perspectiva y el recorte de cada cual, no hace falta desarrollar mucho esto; la construcción que ello implica, atravesada por subjetividades. 2-suele suceder que el "paciente" y/o la familia se presentan en esas situaciones de manera diferente según el tipo de vínculo singular que establecieron con cada At (cuando son varios), su semblante suele variar, el orden/limpieza de su espacio íntimo, hasta su "entusiasmo" o bajón (por ej. en pacientes deprimidos), según cual sea el At que va en ese momento. Podemos pensar que se construye en función del caleidoscopio que cada uno/a aporta, pero también que esta construcción requiere de la perspectiva de todo el equipo interdisciplinario. En síntesis, planteo revisar una mirada ingenua o supuestamente "objetivista" de la información, de su procesamiento, de cómo se trabajan los "datos" de la práctica, entre varios. Y en nuestro caso, como damos especificidad desde el territorio y las herramientas del At.

Leo Loyden
31 de marzo de 2018, 19:13.Gracias Julio y Gustavo por ambos aportes, simplemente la intencionalidad que quiero trasmitir es la de explicitar lo complejo y amplio de una función tan básica como es la de informante o comunicador.

Desconozco con exactitud el significado de cada termino por lo cual, el comentario de Gustavo me despierta la curiosidad de realizar una búsqueda que sea más apropiados y se ajuste a la representación de esta función en cuestión, permitiendo así si es posible hacer uso del que se adecue con mayor especificidad y al mismo tiempo que favorezca a disminuir o eliminar esa es matiz de subalterno que menciona Gustavo. Por otro lado el énfasis en la multidirección la propongo a miras de que cada protagonista tome responsabilidad de su rol, como menciona Julio en su comentario," rescato la importancia de la colaboración terapéutica de los agentes intervinientes para colaborar en los "avances del caso". Pensando en el equipo, desde un abordaje interdisciplinario, donde cada profesional comparta, comunique o informe sobre su especificidad en beneficio de la terapéutica en el paciente, su medio social inmediato y cotidiano. Ya en cuanto a la familia, incorporándola a ser posible como parte del equipo, siendo favorecedora del desarrollo terapéutico y otro protagonista psicoeducado y psicoeducador. Respecto al registro de campo, a la observación operante comparto plenamente la disyunción de lo objetivo y subjetivo. Me lleva a reflexionar si sería posible crear un instrumento que favorezca esa recopilación lo más objetiva posible donde al menos se encuentren los datos y cuestiones esenciales para la instauración, desarrollo mantenimiento y/o cierre de la terapéutica. Nuevamente agradecido por el intercambio. Abrazos

lunes, 26 de marzo de 2018

LECTURA 4



Hola, hoy les presento una alternativa, hoy les propongo ver un vídeo y que pensemos la función del A.T. en ese espacio, les parece?, el vídeo lo ven por aquí

lunes, 19 de marzo de 2018

LECTURA N° 3


El AT como informante multidireccional. A. T. y Terapeuta Gestalt Leonel Loyden
Hoy quiero compartirles una mirada sumativa respecto a una de las funciones fundamentales del AT, creo que es una cuestión que a veces se menciona y de la cual hasta el momento se escribe muy poco. Me refiero a la función de: Informante
Brindar información para la comprensión global del paciente, el AT facilitará información objetiva de la observación realizada en lo cotidiano  sobre el comportamiento del paciente, la manera en que se vincula, sus emociones, quienes conforman su medio social inmediato, como así también dentro de las AVDs (Actividades de la vida diaria), su tipo de alimentación, hábitos de higiene, etc.
De esta forma nos invita a pensar al AT como informante bidireccional es decir, de lo cotidiano hacia el equipo y viceversa facilitando así el conocimiento en profundidad del paciente y su contexto para poder desarrollar y/o actualizar la terapéutica de manera ajustada a cada caso.
Ahora bien si imaginamos la siguiente escena en donde los protagonistas son:
1 1)    El paciente índice o asignado
2 2)    La familia
3 3)    El equipo
4 4)    El AT ( se añade al AT por fuera del equipo para destacar su interrelación)

¿En que otras direcciones también es necesario que el AT cumpla con su función de Informante?
Por ejemplo si pesamos en el paciente, podemos plantear y/o recordar el acuerdo (encuadre)  y plan de trabajo, facilitando la adherencia al tratamiento, su acción y mantenimiento en lo cotidiano. Cómo el registro en el cuaderno de campo para compartir con el equipo y consensuar la terapéutica.
De la familia, invitarla a colaborar, respaldándonos en el encuadre inicial (contrato terapéutico) insistiendo en sus responsabilidades, y que necesitamos de ellos, tanto durante el acompañamiento como por fuera del mismo. Así mismo compartir esta información tan valiosa para el equipo y si es necesario gestionar entrevistas frecuentes con los familiares del paciente a modo de Psicoeducación y adherencia al tratamiento, acción y mantenimiento del mismo.
Del equipo, por sobre todo mantener un canal de comunicación continúo abierto y flexible el cual nos permita con alta frecuencia, contar con la especificidad de los diferentes profesionales para desarrollar la terapéutica de manera ajustada a la demanda actual del paciente y su contexto.
Y por último el informe que el propio AT se hace a si mismo mediante los registros del  cuaderno de campo o bitácora, el cual a posteriori le permitirá o pensar detenidamente la intervención para evaluar lo acontecido, respecto a los objetivos planteados, la planificación de las actividades, las técnicas que han resultado, las que no, etc.
Sin duda podemos añadir el informe hacia la obra social. Particularmente quiero solo resaltar los canales de comunicación que hacen a la terapéutica en sí mismo.

¿Sumarías otro actor? Ayúdame… ¿se te ocurre alguna otra dirección?

domingo, 8 de octubre de 2017

Del Rol a la función Encuentro de subjetividades, Nicolás Castelli...Diario Antipodas n°2



 “No importa la estructura sino
lo que se puede hacer con ella”
Antonio De Luca

El acompañamiento terapéutico se ha instalado como una modalidad de abordaje en los tratamientos por diferentes tipos de problemáticas, la multiplicidad de casos nos convoca a preguntarnos sobre la función del AT. Tal como el psicoanálisis lo plantea, siempre hablamos del caso por caso, la singularidad de cada caso convoca a ocupar funciones diferentes. No hay fórmulas universales cuando hablamos de trabajar con seres humanos, está lo particular de cada situación y lo singular de cada sujeto.
Podemos diferenciar tres planos: lo universal por ejemplo se puede pensar a nivel de un diagnóstico: TGD, ADD, ADDH, TOC. Son categorías que se plantean de forma generales y que se aplican a modo de descripción. Lo particular remite a la situación, como decíamos no es lo mismo hablar de un niño, un adolescente, y del lugar donde se está: la escuela, la casa; todo lo que tiene que ver con la situación. Está el plano de lo singular, lo que remite al sujeto, a sus deseos, sus inquietudes, sus angustias.
Si como acompañantes quedamos fijados al diagnóstico, que suele ser la carta de presentación a la hora de tomar un acompañamiento, aparecen los modelos de roles a ocupar según la descripción diagnóstica, entonces el AT debe hacer tal o cual cosa porque la clasificación nosográfica impuesta lo determina; el rol esperado deja al AT adosado al diagnóstico, actuando así en un plano imaginario, ya que el sujeto no es tal clasificación. Si nos quedamos con las demandas que aparecen en el contexto, en lo particular de la situación, sea en la casa o en las instituciones, etc., el AT queda objetabilizado, ubicado en un lugar de uso, entonces aparece el AT reemplazando a la maestra en el aula o cuidando hermanitos en una casa o yendo a pagar los impuestos y a hacer las compras. En cambio, si la mirada apunta a lo singular, aparece la escucha, se tiene en cuenta al otro, y a partir de allí se abre un campo de posibilidades.
El trabajo del acompañante reviste entonces una responsabilidad y una convocatoria permanente. La responsabilidad de llevar a cabo un control o supervisión de su práctica, convocándose desde su experiencia a cuestionar su quehacer cotidiano, para no quedar fijado a un rol estipulado de ante mano. Así como también la convocatoria a un análisis privado, en tanto las situaciones en las que trascurre un acompañamiento movilizan cuestiones subjetivas. No solo está lo que le pasa a la persona que se va acompañar, sino que hay situaciones que generan angustias, enojos, hay malos entendidos que es importante que se trabajen en un espacio privado. Vamos a tener en cuenta que se trata de dos seres humanos, de que hay demandas y que también está el deseo de la persona que es acompañada. Es fundamental ver que más allá de una enfermedad o una discapacidad el otro es un sujeto deseante.
¿Cuál es la función que tenemos como acompañantes en cada caso?. El Acompañante terapéutico no puede quedar fijado a un rol determinado, por eso hablamos de función. Para esto es importante que el acompañante no esté en el centro de la escena, que no consista él en lugar de donde debe aparecer la singularidad del acompañado. Al igual que pasa con una discapacidad o enfermedad, donde se termina por nominar a la persona a través de su padecimiento y no desde su subjetividad, tal como se escucha muchas veces por ejemplo en las escuelas: “el Down, el TGD, el ADD”. Se trata de que el hecho de que exista un acompañante no funcione como un rótulo, “El que tiene acompañante”, porque se termina por borrar al acompañado, desapareciendo como sujeto.
El acompañante debe ser un posibilitador y no un obstructor del despliegue de la singularidad. Cuando hablamos de estructuras clínicas, estás son formas o modos que usamos para hablar de teoría, psicosis, neurosis o perversión, son figuras que nos sirven para manejarnos en la teoría en referencia a ciertos fenómenos.
Es menester no manejarse en el campo de lo humano con certezas o ideas cerradas respecto del otro, ya que esto solo lleva a poner un muro con el otro a partir de la propia mirada. Es por eso responsable el acompañante en llevar a cabo un control de su práctica para no caer en estos sesgos que dificultan su trabajo diario. Como también no quedar objetabilizado frente a situaciones, u obturando espacios donde lo que debe primar es la subjetividad del acompañado.


Nueva formación...